Catedral de Colonia, de Yvan Goll (1924)
Carbón del Rin en lugar de oro
Los peces y las ninfas desnudas
Se extinguen en el agua romántica
Por sobre el puente sólo pasan comitivas fúnebres
En ataúdes se llevan de contrabando el oro que quedaba
El oriente exporta el sol de su madrugada
Aurora ya no es un nombre de mujer
Pero le queda bien a una sociedad anónima
Llegamos de Francia
Nuestro tren pasó de largo por la estación y entró en la catedral de Colonia
La locomotora se detuvo ante el Santísimo
Y se arrodilló con suavidad
Diez muertos fueron directamente al Paraíso
San Pedro, “english spoken” en la manga, recibió una generosa propina
Los ángeles de vidrio pintado hablaban por teléfono
Y cruzaban volando al Cox Bank
Para cobrar cheques rosas en dólares
Hacia el mediodía se formó un nuevo tren para Varsovia.